viernes, noviembre 16, 2007

Un verso y una crónica


Dedico estas coplas a todos los mártires y a los que los sobrevivieron

El Salvador, 16 de Noviembre de 1989



Coplas para mi hermano



Existe un prado de rosas, lejos en El Salvador.

Regado con sangre noble, de hombres que Jesús ungió

De una mujer inocente, de una adolescente en flor

Un prado de rosas, triste, como lágrimas de Dios

¿Por qué los sacrificaron? Dímelo Padre, Señor…

Un hermano cuida el prado, sin ocultar su dolor.

Un prado de rosas rojas, un campo de ejecución.


Existe una Iglesia blanca, lejos en El Salvador

Llena de plata y boato, para venerar a Dios.

¿Dónde está Dios, me pregunto, entre tanta confusión

De altares atiborrados, de imágenes sin ton ni son…?

Una Iglesia ornada y muda, sin historia, sin sabor


Vamos al sótano, hermana, que sin cartel ni altavoz

Duermen los restos sangrantes

De un Obispo que creyó, en su deber de cristiano

Ser la voz de los sin voz. No tiene imagen ni estatua,

Sólo le queda el amor,

Que dejó en su pueblo amigo

El pueblo del Salvador



Y así como ellos, son muchos, como corderos de Dios,

Qué fueron sacrificados en el altar de Moloc.

Y en la pradera de rosas, en profunda reflexión

Un hermano sobrevive, y aún se escucha su voz

¿Por qué los sacrificaron? Dímelo Padre, Señor

¿Por qué a mí no me llevaste?

¿Por qué ellos y no yo?


No llores hermano mío, que en los designios de Dios

Los que cuidan Sus jardines, alcanzarán lo mejor

Ya ves, florecen las rosas, y el perfume de su flor

Alcanza tierras lejanas, como el eco de tu voz.

No llores hermano mío, jardinero del Amor.

Por aquí Dios ha pasado, dicen en El Salvador.

Crónica de un viaje al espíritu



Hace un par de meses sentí la necesidad de visitar El Salvador, en un viaje que hice a Centroamérica. Todos me preguntaban ¿Por qué ese país, tiene pirámides tiene ruinas mayas, tiene…?

Y yo decía, no se. No se nada de ese país, excepto que vivió muchos años en guerra, que su Arzobispo fue asesinado mientras decía Misa en 1980, que varias monjas norteamericanas también fueron vejadas y asesinadas y que en 1989 un grupo de jesuitas de la Universidad de Centroamérica fue destrozado, que existe un sobreviviente de ese grupo que es Teólogo de la Liberación y que según leo en Internet, hace su teología desde los mártires y nos presenta un Dios bueno y justo a pesar de su dolor personal. Eso se y nada más.

Y así, con mucho susto y esperanza, pedí una audiencia al Padre Sobrino y me fui al Salvador, porque necesitaba conocer a alguien capaz de transmutar a través de su fe, esta terrible tragedia; alguien capaz de perseverar en mantener la memoria de sus muertos, de honrarlos, de esparcir sus ideales y de sobrellevar la incomprensión de muchos dentro de la misma iglesia. Porque como dice el Padre Sobrino, los mártires sobran, molestan, no se sabe que hacer con ellos, y yo agrego que los testigos de los martirios también. Todos creen que deberían estar agradecidos por vivir, aunque la vida se les haya convertido en un doloroso peregrinaje.

Guiada por el Padre, visité el lugar dónde modestamente vivió Monseñor Romero, hombre de una fe profunda y sencilla, que fue un valiente. Porque valiente es aquel que teniendo miedo, lo enfrenta y hace lo que debe de hacer, conociendo el peso de las consecuencias. Y Monseñor Romero llamó las cosas por su nombre cuando hubo que hacerlo, pidió, exigió paz y cese de las masacres, protegió a su pueblo e interpeló a los soldados en su calidad de cristianos, para que no obedecieran la orden de matar inocentes. Esto le costó la vida. Su nombre es honrado dentro de las diversas corrientes cristianas y figura en la Abadía de Westminster entre los 10 Mártires del siglo XX

También visitamos la Catedral, en cuya cripta en el sótano, está la tumba de Monseñor. Nada hay en esa Catedral que indique al peregrino o al viajero, que uno de sus pastores dio la vida por la Fe y la Justicia. Y solo los conocedores, me imagino, saben que está enterrado abajo. Nadie es profeta en su tierra, decía el Maestro.

El campus de la Universidad es un parque con muchos pabellones pertenecientes a distintas facultades. Hay un pabellón que es el Centro de Reflexión Teológica “Monseñor Romero” donde trabaja el Padre Sobrino. Ese mismo pabellón fue la habitación de un grupo de jóvenes jesuitas, varios de ellos de nacionalidad española, que encabezados por el Padre Ignacio Ellacuría, crearon la universidad. Su pensamiento progresista contrastaba con una realidad nacional enraizada en la colonia. Su protagonismo en esa sociedad les acarreó problemas con las jerarquías, con los poderosos y con los políticos. Y cómo no ser protagonistas, hombres altamente cultivados, de una fe profunda y coherente, hijos de San Ignacio. Cómo no defender la fe y la justicia con el ejemplo de Monseñor Romero. Ninguno desertó de su puesto a pesar de las amenazas, y todos conocían el precio a pagar por su compromiso de ser honestos con lo real, fieles a sus ideales y quedarse en El Salvador y estuvieron dispuestos a pagarlo.

Cuando se estaba negociando la paz entre las distintas facciones en 1989 y el padre Ellacuría estaba actuando de mediador, entró la Guardia Nacional una noche y trató de montar un escenario de simulación de lucha armada, y los masacró a todos. Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín-Baró, Segundo Montes, Armando López , Juan Ramón Moreno, Joaquín López y López, de 71 años y el único nacido en El Salvador, y también Julia Elba, cocinera de la comunidad y esposa del jardinero y su hija Celina de 15 años, que esa noche dejaron su casita del parque y se refugiaron en el pabellón de los padres porque estaban aterrorizadas.

El lugar dónde fueron asesinados, fue convertido por el jardinero en un campo de rosas rojas rodeando una sola rosa blanca al centro, en homenaje a su mujer y su hija. Ese prado de rosas está a la vera del Centro de Reflexión Teológica y se puede ver desde las oficinas de los padres. También convive con las oficinas una habitación llena de objetos de los padres fallecidos, que fueron dejados en desorden, como sangriento rastro de la masacre. Eso fue un 16 de Noviembre de 1989, y el Padre Sobrino se encontraba en el extranjero. Todos sus amigos, toda su familia dentro de la Iglesia, había sido asesinada.

Y todos están enterrados en la Capilla de la UCA, dónde pinturas murales dignas de los grabados de Goya, describen el horror de las ejecuciones. Pero esto no es motivo de terror; la compasión y la esperanza se ven reflejada en los hermosos dibujos salvadoreños llenos de color y personajes, que acompañan al Jesús crucificado, moviendo todo este contraste a una reflexión permanente.

En este momento, pasados 18 años de la tragedia y con un tercio de la población emigrado a otros países, se va diluyendo en la gente joven la memoria de estos hechos y la memoria de los 80.000 muertos adicionales puede llegar a ser solamente una estadística. Pero el Padre Sobrino recuerda y escribe para que nunca más se vuelva a repetir esta historia, ya que el Buen Dios no exige sacrificios sanguinarios, solo amor. Para que los que pueden leer, lean y reflexionen sobre esta historia de dolor, que es la historia de dolor de la humanidad, la de las guerras, la de la falta de amor entre los seres humanos, y también la de la consagración de algunos a esparcir los más altos ideales perdiendo por ello la vida, en aras a la fidelidad a la construcción del Reino.


Cargada de libros maravillosos y con el alma conmovida, volví a ésta, mi querida patria a re-pensar sobre nuestra propia historia y no sabiendo como agradecer esta experiencia, escribí estos versos y esta crónica que quise compartir con ustedes.



Olga Larrazabal Saitua

Noviembre 2007

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sábado, abril 08, 2006









JUAN ANTONIO MASSONE, UN POETA IMPERDIBLE.

Ha llegado hasta mis manos un pequeño librito, un opúsculo casi, de uno de los más talentosos y vigentes poetas chilenos, el profesor y miembro de la Academia Chilena de la Lengua, don Juan Antonio Massone del Campo. Tuve la fortuna, hace un par de lustros, de ser su alumno en algunas cátedras de literatura de la Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez de Santiago de Chile y allí pude conocer un poco más de cerca de este poeta nacido exactamente en la mitad del siglo XX (junio de 1950) y del que conocía bastante más que su nombre cuando tuve la oportunidad de asistir a sus clases.
El recuerdo de aquellas clases es, tal vez, la motivación permanente que he tenido en mi vida docente para enseñar poesía. Tiempo atrás, publiqué en esta misma revista un artículo llamado "Mis absurdas clases de poesía", experiencia real de mi hacer pedagógico con la palabra hecha verso, experiencia reiterada a través de mi carrera que hunde sus raíces en las clases de Massone, porque en ellas me hizo sentido la poesía en el aula y porque en ellas fui cavilando el cómo enseñarla cuando me tocara a mí estar frente a mis alumnos.
Debo reconocer que este recuerdo recurrente vuelve a mí cada vez que tengo el placer de encontrarme con un nuevo libro de Massone. Generoso, como es, casi siempre los recibo de regalo, aunque alguno de ellos, como su Poemas del Amor Joven (Ediciones Logos, 1989), lo perseguí por todas las librerías de Santiago hasta dar con un ejemplar.
Mientras asistía a la presentación de un libro de mi amiga Magdalena Fuentes en la Sociedad de Escritores de Chile (ya habrá tiempo para compartir con ustedes algo del trabajo de Magdalena), me encontré con Juan Antonio y recibí de sus manos el bello libro que quiero presentarles: En el centro de tu nombre (Ediciones La Garza Morena, 2004). En apenas 20 páginas el autor hace gala de todo su vuelo poético, de toda su henchida geografía lingüística, pero sobre todo, de una poesía rica en imágenes, metáforas y evocaciones. Todos quienes han tenido el privilegio de leer algo de Massone, no se extrañarán de lo que digo. Quienes no hayan tenido la ocasión, los invito a buscarlo en la cuantiosa bibliografía que hay de él en el ciberespacio.
En el centro de tu nombre es un poemario de amor, donde los poemas numerados hasta alcanzar el número treinta y cinco, dan cuenta de una pasión que se nutre de recuerdos tan vívidos que son imposibles de contener en la intimidad de la biografía afectiva y sólo pueden liberarse a partir del acto poético que sirve de evocación y, por qué no decirlo, también de conjuro. Hay dulzura en estos versos, candor, ingenuidad incluso. Hay una suerte de revoloteo juvenil, de amor adolescente que nos transporta hasta nuestros propios recuerdos y nuestras propias biografías amorosas. Poemas de apariencia suave, pero trasfondo desgarrado. Poemas en que la imagen de la amada surge como el centro del universo del hablante lírico y en que, pese a todos los desaires, los olvidos, las desilusiones y los abandonos, el recuerdo nunca da paso a sentimientos negativos, siempre rescata lo positivo del amor.
"He hablado de ti a las populosas calles / que ahora están desiertas; / de memoria te conocería el viento / en una multitud de sombras; / no existe árbol que arrepienta brotes / con tal de festejar tu nombre; / he pedido al silencio de las nubes / que imiten en parte tu mirada; / por una sonrisa tuya los demás saben / que estoy vivo como nunca. / He hablado conmigo de ti, pero todo / repite únicamente jamases"
¿Puede alguien quedar indiferente ante la belleza de estos versos? ¿Puede alguien no sentirse identificado con un amor así, que se parece tanto a nuestras pasiones juveniles, aunque con el lenguaje florecido a causa de aguzar tanto la pluma para escribir miles de versos?
No importa que el recuerdo sea lacerante como el dolor de no sentirse amado, no importa que el hablante bordee la queja o caiga en la tentación de enrostrar un comportamiento reprochable, los versos no renunciarán ni a la belleza ni al voto de alejar pasiones harto comprensibles como el despecho o la ira:
"¿En qué palabras alguna vez / dijiste quererme? Siquiera / repite una que otra, / porque no recuerdo / ni una sílaba / de tu presunto amor / o de tu perdida mirada / entre todas las palabras / con que no me quieres"
La belleza resplandece en estos versos en los que el amor es lo más importante, en los que el amor no es sólo el recuerdo omnipresente, sino una suerte de deidad panteísta que todo lo ilumina:
"Me tiene sin cuidado / la velocidad del mundo. / Desde aquel día, todas / las hermosas merecen tu nombre. / Pasa una mañana, pasan las tardes / con todo lo que pasa. / Pase lo que pasare / tendría que haber nacido muerto / para no amarte.
Versos espléndidos y sencillos. Habrá que pedirle a Massone que nos comparta este libro a toda la comunidad hispanoparlante porque, más allá del goce estético, les aseguro, con estos versos podemos encantar a los jóvenes con la poesía.
Porque vale la pena leer a Massone, los invito a revisar los siguientes enlaces:

http://www.escritores.cl/libros/libmassone/portada.htm
http://chilenos.com/poetas/massone.shtml?category=9
http://rehue.csociales.uchile.cl/rehuehome/facultad/publicaciones/autores/massone/massone.htm

prof. Benedicto González Vargas

domingo, abril 02, 2006

LOBBY?

Estimados amigos:
Con mucha tristeza me he percatado que este asunto del lobby tiene su deformación ética violenta y especialmente en el servicio público se ha transformado en el reconocimiento del poder eventual de los superiores jerárquicos, quienes adoptan todo mtipo de actitudes antes el lobbysta sobretodo cuando es este mismo quien lo lleva a cabo. Imaginemos un Servicio Público en el que los aspirantes a un nuevo cargo se conocen por historia, es decir, por la suma de antecedentes que han acumulado durante su carrera funcionaria. En este caso ¿para qué debe ir a solicitar apoyo del o los jefes de dicho servicio? Lo que es peor en la mayoría de los casos son otros, parientes, amigos, camaradas políticos o de partido que se la juegan en su nombre.

La preguna es ¿es correcto este proceder?

En la empresa privada ello es posible y hasta necesario cuando es el propio dueño quien realiza la selección de su personal. Por otra parte, se trata de su propio patrimonio y el empresario deberá cuidarlo a su modo y sin interferencias, pues, el conocimiento empírico o técnico le permite adecuar el perfil de sus elegidos a lo que considera optimo o adecuado am sus fines y metas.

¿Que ocurre en el Servicio Público?

Pareciera que ello no es justo, desde que existe una forma de superar etapas que se basan en la acumulación de conocimiento, experiencias y la antiguedad en el cargo. debe serlo de ese modo, pues, no se entiende que un jóven por mucho talento que tenga, a penas salido de la Universidad postule a cargos públicos a nivel de Jefatura, sin que se haya fogueado en la experiencia del Servicio.

No sería posible, popr ser ilógico, que un teniente apenas haya egresado de la Escuela Naval, se le entregue el amndo de una de las nuevas naves adquiridad por el Estado. Del mismo modo que tampoco sería lógico que se hiciera cargo de ella un antiguo capitán que durante su vida funcionaria nada hizo, eludió el servicio o sencillamente actuó como un inepto.

Se imaginan Uds. un juez de Chile nombrado ministro de una importante corte si durante toda su vida se ha dedicado a la vana gloria del poder, no ha estudiado, no ha cumplido con satisfacción sus tareas y que por el lobby postergue a otros de mayor talento?

O un médico que por política, familia o contactos se le entregue así por así la administración de un departamento de salud?

Entonces ¿porqué gastar tiempo en oir a los concursales en visitas privadas en los niveles superiores, cuando en las manos de los que deciden se encuentran todos los antecedentes del postulante?

Hay servicios públicos característicos en los que por sanidad del espíritu nacional y en homenaje a los verdaderos servidores públicos debe terminar en este Gobierno. Ello es un síntoma inequívoco de corrupción y la estructura pública no debe soportar más estas irregularidades, por lo que debiera implementarse una Ley que establezca bajo sanción de no ser más aceptado como postulante, aquel que por sí mismo, por medio de partidos, Iglesias, o cualquier contacto, pretenda llegar con sus antecedentes por una vía que no sea el procedimiento establecido para ello.

Me imagino, cuántos ineptos reclamarán por estas palabras, pero si así se hiciera tendríamos mejor salud, mejor educación, mejor justicia, mejor fiscalización e indudablemente un sertvico público son toxicidad.

jueves, marzo 30, 2006

El Vipassana y el caso del joven que murió atropellado

El episodio en el que perdió la vida el joven Andrés Bustos, tras realizar un retiro de Vipassana ha abierto la interrogante acerca de esta ancestral técnica de meditación y sus posibles efectos laterales. ¿Qué es el Vipassana? ¿Puede su práctica ocasionar trastornos que eventualmente conduzcan al individuo a cometer suicidio u otras acciones descabelladas? ¿Implica esta práctica el consumo de sustancias ilegales?
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Vipassana es una técnica de meditación budista y constituyen junto con el Shamata las dos principales técnicas de meditación del Budismo Theravada. Se trata de una técnica de auto-discernimiento basada en la observación de la mente y la materia y sus aspectos de impermanencia, insatisfacción y falta de una esencia inherente e independiente o "yo". Puede practicarse en forma individual, aunque su estudio debe ser guiado necesariamente por un maestro ya que en la tradición budista no existe la posibilidad de ser autodidacta y todas las preguntas que puedan surgir sólo deben ser tratadas únicamente con el maestro.

Una forma habitual de aprender o profundizar el dominio de esta técnica de meditación es la asistencia a retiros espirituales en lo que el maestro o guía traspasa la enseñanza a los asistentes. Los retiros suelen ser mucho más estrictos que los tradicionales retiros cristianos ya que se imponen horarios exigentes – habitualmente implican levantarse de madrugada - y restricciones de dieta, por ejemplo.

Esta práctica por ningún motivo puede incluir la ingesta de sustancias ilegales como marihuana u otras ya que, aunque estas sustancias fueran legales, su ingesta atentaría contra el propósito de este tipo de técnica meditativa. Por ese motivo, durante un retiro de Vipassana incluso se suspende la ingesta de drogas farmacológicas. Esto contrasta con lo que ocurre con otros tipos de prácticas espirituales, típicamente de origen chamánico, que sí hacen uso de este tipo de sustancias.

En conclusión, el Vipassana no representa peligro alguno para quien lo practica y, mucho menos, si se respetan las normas establecidas para ello. Así lo demuestran nada menos que casi 2500 años de experiencia acumulada por un sinnúmero de individuos que la han practicado y disfrutado de sus beneficios sin efectos laterales o consecuencias negativas, muy por el contrario.

En el caso del joven Bustos es posible que éste no haya acatado las normas impuestas, en efecto, habitualmente está prohibido abandonar un retiro de este tipo sin autorización del guía. Muy probablemente, Bustos no se sintió a gusto con el extremo ascetismo de la actividad y no fue capaz de mantenerlo o sencillamente se aburrió y se fue. En cualquier caso es claro que su muerte difícilmente tiene algo que ver con esto ya que –de hecho – ni siquiera fue ésta la última experiencia espiritual en del joven antes de ser atropellado. En efecto, con posterioridad al abandono del retiro, Bustos participó de un ritual mapuche durante el cual el muchacho dijo sentirse identificado con el espíritu de un águila. Lo que no se sabe es si el joven, para alcanzar este estado alterado de conciencia, empleó alguna sustancia o no, aunque al parecer esto no formaría parte del rito mismo.