D.O.N. Pablo: El Poder de la información.
1. El Poder de la información:
“La información, un apetitoso producto del mercado”.
El hombre actual se enfrenta cada día de su vida a la devastación intelectual y espiritual que producen los violentos cauces por donde la información corre abundante y poderosamente. Una imagen que, me atrevo a decir, la que corresponde a la forma como se maneja hoy la información, es la de un río desbordado que arrastra por las calles de una ciudad todo cuanto encuentra a su paso. La TV, entrega cada invierno estas imágenes, Colombia, Italia, China y, en general, en lugares donde la crudeza del invierno acarrea en poco tiempo miles de centímetros cúbicos de agua desbocada por laderas, caminos y hondonadas que irrumpen con fatal fuerza contra las ciudades y pueblos. Eso es la información hoy. Lo terrible es que no causa menos impacto que el agua torrentosa.
¿Cómo se expresa la información? Desordenadamente, en forma caótica, agresiva. Por señalar algunas adjetivaciones. Vamos al útero materno, porque desde allí comienza el bombardeo de los sentidos en todos los aspectos. En el consumo de alimentos químicamente preparados, que llegan a través de la sangre directamente al feto. Las emociones fuertes de la TV y la prensa, producen alteraciones en el ritmo cardiaco, la bilis, adrenalina, y toda clase de sustancias que el cuerpo humano produce para mantener el equilibro de sus órganos, especialmente el cansancio mental, síntomas de estrés y causa de las depresiones y de la angustia. Todo ello, va siendo asimilado por el cuerpo en formación que se desarrolla en el seno materno, experimentando antes de nacer los problemas de su madre y determinando su conducta frente a esas situaciones con posterioridad a su nacimiento.
Ello podría no ser malo, sólo podría ser. Desgraciadamente, el Poder de la información persigue a ese niño por el sendero de su vida como un cancerbero que no le da paz ni descanso hasta su muerte. Preguntémonos, ¿cuál es el entretenimiento perfecto para la madre?. Pues, dejar al niño frente al televisor a fin que le permita trabajar en las tareas de la casa. Ello es lo mismo si contratamos una niñera para la atención del menor, pronto nos daremos cuenta que la recreación más importante para la cuidadora es precisamente ver cuánta historia romántica se presente en horas de la tarde.
En los jardines infantiles no sucede algo superior, enseñamos conducta, sociabilidad y entretenimiento, el que fundamentalmente se hace con fórmulas alejadas de nuestra realidad, de nuestro entorno, de nuestro paisaje. Son academicismos experimentados en las grandes urbes de países lejanos, e implantados a nuestros niños, actores de vivencias absolutamente diferentes.
Con este entrenamiento vamos llegando a seres adultos, y a este nivel, la sobre información, la carga de estímulos auditivos, visuales, gustativos, y de todo orden, sumado al ataque permanente a las emociones y sentimientos, logran que el aparato sensorial explote o, al menos, se bloquee. Comenzamos por perder la capacidad de asombro. Seguimos en el camino de aceptar hechos como naturales, aún cuando sean los más alejados de la esencia humana. Terminamos por dejar que otros piensen por nosotros.
Entonces ya se ha perdido la capacidad de crítica. Se acepta como cierto todo aquello que se nos sirve envasado, como comida chatarra para el conocimiento. Llegamos a creer que todo sucede porque debe ser así. Hay un progreso de la abulia intelectual. Hemos llegado al límite, es decir, perdido nuestra capacidad de pensar, de razonar, de establecer hipótesis por nuestra propia cuenta.
El hombre, cuando ha perdido su capacidad de razonar ha adoptado posición de esclavitud.
Se ha dicho que todo lo que nos sucede globalmente es culpa del desarrollo de la ciencia y la técnica. Ello no deja de ser cierto en alguna medida, pero no es así del todo. El hombre con su inteligencia, debe y necesita prosperar técnica y científicamente. Creo, eso no es el problema, cuando entiendo que todo desarrollo debe emerger como conducta social aceptada y aceptable para la mayor elevación integral del hombre mismo. La especie humana se encuentra atada a la miseria, el subdesarrollo, los vicios, las guerras y todas las plagas que azotan la humanidad y todas ellas redundan en la destrucción del planeta. Ello nos hace pensar que a mayores conocimientos científicos y a una mayor técnica, el hombre en su esencia va perdiendo camino, extraviándose en el futuro. Debiera ser de ese modo.
El hombre puede reconquistar su camino de sabiduría y progreso, cuando toda la acumulación del conocimiento contribuya al desarrollo de su propia existencia, globalmente hablando, y en un estado general de equilibrio.
No es posible en el paisaje actual creer en la superación humana. Al contrario, el bombardeo constante y permanente de información, ha aturdido nuestros sentidos y nos ha arrastrado al caos. En este caos, las virtudes del hombre han ido desapareciendo del mismo modo que la ciencia y la técnica avanzan.
¿Dónde está la causa? El origen de esta tragedia ni siquiera se encuentra en el exceso de información, en la lujuria de colores y sonidos que se encuentran permanentemente aplastando nuestro sistema sensorial. No, no está allí. No entregaremos recetas al respecto, ni soluciones antojadizas. Realicemos un cuestionamiento previo. Hemos anticipado que el poder del Rey o del Estado tenía un propósito manifiesto, protegernos de los males del mundo. Hemos señalado que no son los estadistas los que manejan una nación, sino, aquellos poderes de facto, que no tienen nombre, rostro, sentimientos ni emociones. La pregunta es ¿quién maneja la información? De un análisis económico, estadístico y contable, podremos advertir que las mismas corporaciones sin rostro que manejan los Estados, son los dueños de la información. Las grandes cadenas internacionales son propietarias de la información, como cualquier ciudadano de su vehículo. Estas cadenas venden a las cadenas nacionales, que a su vez las trasmiten a los ciudadanos. Estas cadenas no solamente controlan las noticias, una parte pequeña de la información, controlan universidades, imprentas, librerías, toda la industria de video y sonido, cines, grandes producciones, centros de investigaciones, laboratorios de psicología y sociología, por resumir de alguna forma el terrorífico estado actual de la información, podemos decir que las cadenas globales de información nos entregan el pasado, el presente y el futuro, por lo que la historia es dudosa, el presente acomodado y el futuro absolutamente previsible.
Así es, el futuro ya se encuentra programado en los próximos treinta años a lo menos, tiempo suficiente para extirpar de la mente de los sujetos pensantes toda suerte de posibilidades extrañas a las otorgadas por el sistema. Para entender más claramente, si CHEL OIL INTERNATIONAL (nombre de ficción), tiene serios problemas para proveer sus contratos, indudablemente que requerirá de una estrategia en el plano global para solucionar su déficit. Global, porque dicha empresa mantiene filiales en todas partes del mundo, y en todas ellas, tiene el inmenso poder de la fuerza de una corporación internacional que puede manejar gobiernos, políticos, presidentes, partidos y por cierto, la información. Los países árabes son en su mayoría ricos en petróleo. Pero los países árabes no quieren a los occidentales, los consideran herejes, impíos, bárbaros. ¿Qué hace la CHEL? Relata una historia y la justifica con la prensa, la televisión, todos los medios de comunicación social, los que no pueden negarse porque las conexiones financieras de la CHEL llegan a todas estas fuentes y muchas otras más. Ocurre, entonces, que a los antiguos amigos del sector, hoy les inventas terroríficas historias, satánicas y demoníacas, como por ejemplo que complotan contra la seguridad de tu Estado, de tu país, ¿porqué no del planeta y del mundo? en general. Aseguran y prueban ante la opinión pública que estos estados árabes tienen terribles armas de destrucción masiva, que su intención es asesinar y matar todo lo occidental. Goebbels, el jerarca nazi de la propaganda, decía que repetir una mentira mil veces, al final uno mismo creía que era verdad. Eso es lógico, es real, tan real que sucede todos los días. Ahora bien, ante el mundo hay una justificación para la guerra y la invasión. Entonces sucede, y con ello, la depredación de las riquezas para satisfacer las necesidades de esta empresa. Este ejemplo, sacado de la imaginación ¿podría ser real?
¿Medio Oriente es un ejemplo solitario y único? No, rotundamente no. Asia, África, el mismo Japón, América Latina, especialmente América Central en su totalidad ha sido víctima de los dueños de la fruta y el café, inventando terrorismo y desvirtuando por la propaganda las luchas de los pueblos contra el colonialismo y el neocolonialismo.
Se trata entonces de las consecuencias político-económicas del Poder de la información. De ahí que las castas intelectuales, reductos del pensamiento son generalmente barridas por el sistema. Obvio; pensar constituye un peligro fundamental para el orden establecido por los poderes de facto. Sólo las evidencias innegables del talento son capaces de eludir y sobreponerse al sistema y a los “mutantes”.
La avalancha informativa, sin control ni límites, provoca en el hombre un aturdimiento intelectual profundo, haciéndolo retroceder en el progreso del pensamiento. De ahí que es necesario medir y dosificar la información. Pero, entendámonos, medir y dosificar por el propio sujeto, no por entes externos que lo hacen en medida justa a sus propios intereses. Esta capacidad hoy se pierde paulatinamente a medida que nos adentramos en el vientre de la bestia: el sistema de información controlada, dirigida e interesada, destinada a manejar globalmente todo sujeto capaz de contribuir a la economía en los términos fijados por los grandes estados, que a su vez son dirigidos por las mega empresas internacionales.













